No poseas nada

Hoy llegaba a mis manos este texto de Osho. Sentirlo, interiorizarlo y vivirlo. Sólo eso.

todo en tu mano

No poseas, no te vuelvas un poseedor de personas ni de cosas, tómalas simplemente como un don del Universo… cuando están disponibles; cuando no están disponibles, disfruta la libertad.


¡Cuando tengas algo, disfrútalo; cuando no lo tengas, disfruta no teniéndolo: esto también tiene su propia belleza… si tienes un palacio donde vivir, ¡disfrútalo!: si no lo tienes, entonces disfruta una choza y la choza se vuelve un palacio.


El disfrutar es lo que marca la diferencia, entonces, vive bajo un árbol y disfrútalo… no te pierdas el árbol y las flores y la libertad y los pájaros y el aire y el sol ¡Y cuando estás en un palacio, no te lo pierdas…Disfruta el mármol y los candelabros!
Disfruta allí donde estés y no poseas nada.


Nada nos pertenece.
Venimos al mundo con las manos vacías y nos vamos del mundo con las manos vacías.
El mundo es un don, así que disfrútalo mientras está allí.
Y recuerda, el Universo siempre, siempre te da lo que necesitas.

Osho

Tu libertad

ave enjaulada

Igual que el ave acostumbrada al cautiverio,  que cuando se abren las puertas de la cárcel que la encierra, se aleja de ellas incapaz de salir, y teniendo fuera el universo a su alcance imagina la nada tras los barrotes que la limitan.

De igual forma actuamos con demasiada frecuencia. Aferrándonos con tanta fuerza a aquello que construimos como si fuera la única realidad posible en la que existimos, que no concebimos la vida de otra manera. Porque en ese aferramiento generamos una imagen de nosotros que nos limita, nos acota y encierra. Y no es que lo que construimos sea irreal, no lo es. Es real porque lo hemos creado. Y no es que lo que hemos construido nos dañe, lo que hemos construido puede ser una gran fuente de inspiración y crecimiento. Lo que nos hiere, nos aprisiona y limita es dejar de transpirar la vida, tratando de defender una imagen irreal; es ahogarnos por ese deseo de permanencia que transforma nuestro día en un infierno luchando permanentemente contra nosotros y nuestra sabiduría interior.

Pero igual que el ave, que tras la parálisis inicial osa atravesar la puerta y  descubre el universo bajo sus alas, así nosotros sólo debemos confiar, confiar en la vida que se nos muestra y en esa sabiduría interna que nos guía a saltar sin red, llevándonos a vivir quién sabe que experiencias que enriquecerán nuestro presente llenando de paz el hatillo que portamos.

Y así cada día que amanece nos preparamos para permear lo que nos rodea, recibiendo aquello que nos inunda, transmutándolo en nuestro interior y espirando lo que somos. Alcanzando así un perfecto equilibrio entre lo que construimos y damos en cada instante y lo que recibimos y transmutamos en nuestro interior.

Y ahí ya no hay aferramiento, hay experiencias vividas que nos enriquecen y enriquecen. Que transforman a cada instante en AMOR todo lo que es.

Abriendo la puerta

GaiaCada mañana, al salir de casa te abro la puerta.

La abro cuando salgo y escucho el despertar de las aves que, en pleno canto estacional, llenan mis oídos y mi alma de una paz que me traslada a otros parajes que mi mente no recuerda pero que sé que existen y que en mi esencia me acercan a mi casa.

Y es entonces que siento cómo los árboles,  supervivientes en medio del asfalto me cuentan bajito sus secretos, y yo, convidada especial me siento dichosa de escucharlos y les siento,  y siento cómo vibran y,  por la puerta abierta, se cuela la emoción que acompaña al agradecimiento por estar aquí un día más, por poder un día más sentir la vida que me envuelve.

Y veo como, a lo lejos, empiezas a bañarte con los primeros albores de un día que amanece trayendo a mi horizonte toda la pureza que encierran los inicios. Y por esa puerta abierta sigues alimentando a este viejo corazón, tanto, que ha de devolver el amor que recibe a parajes y personas que se cruzan en el trayecto. En esos momentos ocurre la magia y la conexión es tan grande que siento como soy con todo, sin ellos y yo, sino que UNO con todo. Y a veces, la carretera construida deja de ser un camino para convertirse en una herida en la piel. 

Y es entonces que me doy cuenta que si hay un día en que lo mío duele no es porque el principio sea diferente, sino porque la puerta estaba cerrada, porque olvidé abrirla al despertar. Porque cuando la puerta está abierta todo ocurre igual pero las emociones fluyen de modo natural, enriqueciendo y llenando la mochila sin dejar peso; pero cuando cierro la puerta, cada emoción se convierte en cuchillo que horada y en un lastre que frena.

Por eso cada mañana, al salir de casa te abro la puerta, corazón, para que alimentado con aquello que recibes de la Madre guíes este  ilusionado caminar.

Eligiendo cómo vivir

maestro interior

En cada uno de nosotros está la libertad y la posibilidad de elegir cómo queremos que sea nuestro paso por esta experiencia que llamamos vida.

Muchos han elegido viajar portando un pañuelo que les cubre y les aísla, que contribuye a perpetuar y a afianzar la sensación de separación que en algún momento a todos nos ha embargado. Esa elección, pasiva la mayoría de las veces, es la que hace sentir la vida marcada por el azar, la que hace interpretar que todo “nos ocurre”, que no tenemos responsabilidad en el tránsito y que nos hace ir esquivando o acercándonos a aquello que vemos en la lejanía en base simplemente a su apariencia, a nuestros deseos y apetencias.

Y así, sin darnos cuenta es que nos convertimos en víctimas de nuestra propia existencia.  

Pero hay otra opción, ésa que nos lleva a aprender  a cabalgar  y a dirigir desde ese preciso instante los pasos que damos sin importar el destino final, porque el destino es, precisamente, montar empapándote de aquello que recorres. El destino es experimentar. Y empiezas a darte cuenta que espontáneamente, lo que te perméa sale irradiado a los demás, transmitiendo lo que está acumulándose en tu interior y manifestando AMOR, porque poco a poco te vas convirtiendo en una fábrica donde la alquimia es posible. Es por eso que en ese preciso instante en que se produce tu despertar, adquieres el compromiso de hacerte permeable a todo lo bello.  Y así entiendes el enorme potencial que guardas en tu interior y que solo tienes que caminar para agrandar las reservas y lo que irradias. Y adquieres la responsabilidad. Porque nada es tuyo y nada has de retener.

Y en algún momento, te verás también preparado para, en tu interior,  transmutar en paz todo el dolor y sufrimiento que sientes experimentar a muchos de los seres que te rodean. Y entiendes así que si se han acercado a ti, que si han aparecido en tu vida, no ha sido por azar, sino porque hay una vibración que compartís, una vibración que te permite dar y recibir. 

Y a medida que caminas, la responsabilidad va creciendo y con ella, el amor que puedes irradiar. Y así, poco a poco, empiezas a entender las señales del camino y a comprobar que para vivir necesitas caminar, seguir adelante y amar. 

Tu jardín

bosque

  “ Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores” Jorge Luís Borges.

Gastar no es lo mismo que invertir.

Gastamos cuando en el proceso mengua aquello que tenemos sin obtener a cambio nada que de un valor (valor del que vale, no del que cuesta) al menos similar al de aquello que estamos empleando. Invertir es otra cosa, porque en la inversión el valor de éso con lo que funcionamos crece o se transforma.

Y entonces lo que surge  es ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿la gastamos o la invertimos?

Leía esta mañana un artículo de esos que te remueven y que te hacen reflexionar. Un artículo de esos que el universo te pone delante y que a estas alturas  ya sabes que si el universo lo ha colocado ahí es por algo, puesto que nada ocurre porque sí. Y cuando algo así llega a mis manos ya no digo, ¡uy que bonito o que sabio!. No, ahora he aprendido a preguntarme ¿qué me estás mostrando? ¿qué es lo que tengo que aprender?

Con demasiada frecuencia gastamos la vida tratando de recuperar momentos vividos convirtiéndonos de esta forma en muertos vivientes que deambulan día tras día soñando quimeras y enterrando entre medias la voz del alma. Generando desiertos cubiertos de rayos que queman en lugar de dar vida. Gastamos la vida!!! El regalo más precioso y más sagrado que tenemos.

En lugar de ello, basta con pararse un segundo, inspirar y al hacerlo henchir el pecho con el aire fresco que te envuelve y al espirar, expirar el pasado, dejar morir aquello que ya no vive pero consume y comenzar a invertir la vida en decorar tu presente de presencia.  Sólo eso, decorar el presente de presencia. Porque todo lo demás “llegará por añadidura” y así  tu presente atraerá entonces vida y el desierto se convertirá en jardín donde los rayos  iluminarán el ahora devolviéndote el brillo que te pertenece, el faro que ya eres.

BORRARSE

 

PUERTA ABIERTA

Borrarse significa llenarse de vida.

Te borras cuando permites a la vida  que penetre en tu interior envolviendo en ella tu corazón porque ya no queda puerta cerrada alguna, y te llenas a cada bocanada, te llenas de todo lo que es y se colma tu corazón…..  y como tú ya no eres, nada proteges,  ni retienes,  ni ensucias …. y lo que entra sale de nuevo enfocándose en aquello a lo que miras, devolviendo amor a la vida alrededor.

Porque cuando te borras nada has de proteger, y entonces el miedo desaparece. El miedo, ése que contamina, ése que intenta perpetuar a viejos compañeros de viaje que hambrientos esperan agazapados, pero que cuando empiezas a borrarte poco a poco empiezan a abandonar generando en tí el vacío que permite que puedas ser todo, para poder ser vida, para poder fundirte en cada instante.

Desaparece de tí para ser todo a tu través, para sentir todo y amar todo siendo nada.

La película de tu vida

 

Cuando tu mente enloquece y no para, cuando los pensamientos abruman cada momento, cuando pierdes el control y sientes que la vida vale nada, porque cada uno de los días que la forman   dibujan un estado permanente de angustia perfilando un acontecer horrendo y un futuro incierto. Cuando eso ocurre, celébralo porque es entonces que llegó tu momento… sí, porque es ahora cuando entiendes que tienes que actuar y actuar es comprender que has de parar, solo eso, parar.

Dejar de hacer para simplemente ser.

Porque no has venido aquí para sobrevivir, sino para vivir. Y la vida no se vive imaginando, la vida se vive siendo. Y  para ser lo primero has de educar y calmar tu mente, convertirla en tu fiel aliado. Y de la misma forma que si no se remueve, el barro reposa y sedimenta mostrando la pureza del agua que lo contiene, así ocurre con cada mente. Pasa un rato cada día observando como juegan tus pensamientos, observando cómo se originan, observando a dónde van. Permíteles que surjan y desaparezcan.Y al hacerlo empezarás a desidentificarte de ellos y así, poco a poco, el lodo empezará a sedimentar mostrando la pureza que lo contiene, mostrando la pureza en la que reposas.

 No te metas en un plató que no te pertenece porque la película que se rueda ahí no es la tuya, no es la película de tu vida… recuerda que la película de tu vida no se rueda desde tu mente, la película de tu vida la ruedas viviéndola.

Vive ahora, Se!

Aceptar no es resignarse

 

la-aceptación-el-efecto-espejo

Resignarse no es aceptar. Ayer me decía un amigo, cuando aceptas te resignas. Pero hay otra certeza en mi corazón.

Resignarse es darse por vencido, resignarse es adoptar el rol pasivo de esperar sentado lo  que  la vida quiera traer, muriendo de a poco en cada esquina e hilando en cada una las mil capas de un disfraz que asfixia y entierra lo que soy, marchitando la sonrisa y enfriando el corazón.

Aceptar es otra cosa. Aceptar es colocar al Universo como guía aliándome con él para experimentar lo que sea que me ponga por delante, sumergiéndome hasta dentro en cada ola, adaptando mis ojos al fondo aunque sea fango lo que haya, observando lo que hay, amando lo que hay, porque incluso en el fango habitan los peces mas hermosos, viviendo sin rechazar, sintiendo lo que muevo, y aprendiendo cómo el devenir por la vida va modelando el disfraz que me cubre para así, de poco en  poco (o a veces de mucho en mucho, quien sabe, pero entonces mueves mas), conseguir unificar en una sola equipación el ropaje que viste al Ser que ya soy.

Y entonces la sonrisa dibujada en el corazón preña de flores el horizonte, porque las equivocaciones dejan de ser errores por los que castigarse, para ser acciones de las que aprender. Y lo aprendido siempre te colma porque nada es como ayer, nada es como mañana. Y cada instante está lleno de mil millones de motivos únicos para agradecer.

Por eso hoy doy las gracias. Doy las gracias porque he vivido, me he equivocado, he aprendido, he sonreído, he llorado.. y sobre todo, doy las gracias porque hoy he amado y me he amado.