CONSCIENCIA DE VIVIR

amistad

Pasa la vida.

Delante de nosotros, a cada segundo, mostrando como cada  inicio es siempre el final de otro inicio… y así sucesivamente se va repitiendo momento tras momento creando con  su cadencia la maravillosa sinfonía que es vivir.

Porque al final vivir es eso.

Entender que todo lo que llega antes o después pasará y no permitir que lo haga sin haber puesto en ello lo mejor que hay en ti, sin haberlo dado todo, haciendo de cada experiencia una única e irrepetible porque va  marcada a fuego con tu esencia. Sí, al final vivir es eso: Firmar cada instante que pasa con la esencia de tu alma.

Y habrá instantes que quedarán firmados con varias fragancias, momentos compartidos que llenarán tu espacio trayendo con ellos la frescura, la risa, la esencia convertida en perfume generada cuando se juega en compañía.  Algunos otros quedarán firmados únicamente por ti, aquellos sagrados momentos en los que aprendiste que solo tú eres necesario para poner el  sello que marque que es tu vida, momentos en los que aprendiste que es sólo tu esencia la necesaria para colmar de paz una vida entera.

Pero tanto los unos como los otros necesitan llevar impresa una parte de ti, y esa impresión no durará si no pones consciencia en cada segundo que pasas, porque al final, cuando el libro de la vida se cierra, los momentos que pasaron por ti sin que tú estuvieras en ellos y en los que no dejaste impresa tu huella serán páginas en blanco… y las páginas en blanco denotan que que no te empapaste, que no aprendiste, que no amaste, que no lloraste, que no reíste… en definitiva, denotan que no viviste.

Por eso lo importante no es cuánto dura cada instante vivido ni el número de almas que firman su existencia, lo importante es cuánto de ti has volcado en cada uno de ellos.

VIVE CON TODA LA INTENSIDAD DE QUE PUEDAS HASTA QUE CADA DÍA CAIGAS EXTENUADO.

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Como gotas en la infinitud del océano

flujo de agua

Somos como gotas de agua viajando en solitario hacia un remanso de paz e infinitud que es el océano. Y así como a lo largo de ese viaje cada gota va imprimiendo la historia de su devenir y modelando con suavidad la forma del cauce por el que pasa, vamos forjando y modelando a la vez… recibiendo y dejando nuestra huella en cada pequeño paso que damos.

Cada una de esas gotas nació a la vida en lo más alto del monte y fue en su recorrer particular  que experimentó, maduró e implantó su huella sobre el terreno. Fue chocando con rocas a las que dio forma y de las que aprendió tomando su esencia, su contenido. En su fluir fue mezclándose con compañeras de viaje con las que a veces se fundió en una y de las que a veces se disgregó dando origen a miles de gotas de hermanas que llevaban en ellas su naturaleza, su impronta… así hasta llegar al mar donde cada gota aporta lo que es para dar origen a la inmensidad.

Así pasa con nuestro devenir por la vida. Al igual que la gota de agua, vamos chocando contra rocas que fraguan nuestro carácter, y a trechos nos fundimos con compañeros de viaje que nos impregnan de su esencia dejando su huella en nuestra alma, maestros de los que aprendemos a caminar mientras caminamos. Al tiempo, como la gota, vamos también esparciendo lo que somos a miles de gotas hermanas, todos aquellos seres que ven su reflejo en nosotros, que se funden con nosotros buscando consuelo, una sonrisa o un abrazo a su alma.

Pero también, al igual que la gota que cuando deja de fluir se estanca y se pudre, no podemos detenernos en los remansos del camino, si acaso decelerar el ritmo para retomar fuerzas, pero sabiendo siempre que en empaparnos de lo que la vida nos traiga en cada curva está nuestro existir, en cada cuesta, en cada salto y sabiendo que el camino ha de continuar porque detenernos es pudrirnos, porque detenernos es alejamos de la llegada a nuestro destino y no se me ocurre mejor destino que fundirme en UNO con millones de gotas que como yo forman parte de la infinitud, que como yo forman parte de la totalidad.

La esencia de todo en mí, la esencia de mí en la infinitud.

navegando en soledad

JUGANDO A VIVIR

jugando con agua

No hay nadie que te conozca mejor, no hay nadie que te quiera mas…

Con cada nube que llegue a tu cielo y nuble el sol que te ilumina trata de evitar los atajos  porque éstos sólo te devolverán al falso estado de equilibrio. Porque ese equilibrio donde crees que la paz existe y convive contigo, ese centro no es una meta que alcanzar. Porque si lo fuera, valdría cualquier forma de llegar a él… y no es así. No lo es al menos para mí.

Se valiente y abraza cada nube que llega porque si eres capaz de permear cada gota de agua que vierta, éstas vendrás cargadas de enseñanzas que te mostrarán la maravilla que hay en tu interior.

A medida que vamos adquiriendo consciencia de nuestro recorrido y a medida que ésta va creciendo, va cambiando (a mi al menos así me ha ocurrido) la manera en que actuamos ante esas nubes que llegan.

El primero de los procesos es entender que las nubes siempre van a venir y que de la misma forma que lo hacen, también se van a marchar. Aceptar ese primer punto, aceptar la impermanencia de ese dolor ya es importante pero no  es suficiente con quedarse ahí, porque si te quedas ahí, si no profundizas un poco mas, si no das el siguiente paso te quedarás a medias y vivirás a merced del sufrimiento que genera en ti, sabiendo que pasará, sí, es cierto pero sufriendo de nuevo con cada nube que llega… y a veces, la vorágine de la vida hace que las nubes vengan y desaparezcan tan rápido que te ves a ti mismo metido en una montaña rusa, tan pronto arriba como abajo… y os aseguro que yo tengo un montón de vértigo!

De momento sé, de momento he aprendido que se puede dar un paso mas. No basta con aceptar que la nube llega, sino que hay que abrirse para entender qué es lo que hace que esa nube sea negra en mi horizonte o qué es lo que hace que esa nube sea blanca. Abrázala, acéptala, entiende qué parte de ti remueve y por qué lo hace, busca qué es lo que se tambalea dentro de ti y con mucha suavidad, con mucho amor hacia ti mismo entiende que no eres más que un aprendiz de sabio que está asistiendo a unas clases donde tomar una lecciones. Permítete llorar si es necesario, acepta lo que crees que te limita y al aceptarlo entenderás que esa limitación está en tu mente, porque es tu mente la que no admite que sólo estás viviendo una experiencia humana, que esto no es más que un juego. Porque los niños aprenden jugando, experimentando, empapándose de la vida, cayéndose y levantándose… y no en aburridas aulas, escuchando a aburridos maestros contándoles aburridas historias. La vida es igual, la vida es un juego en donde aprender… y solo se aprende jugando, pero para jugar hay que mojarse y para mojarse hay que caerse. No puedes aprender a levantarte si antes no te has caído.

Y cuando empieces a aprender, entonces empezarás a vivir, ahora sí, desde el estado de centramiento, desde el equilibrio y la paz estando ahí las nubes seguirán llegando pero apenas si nublarán el sol que te ilumina. Y dejarás de verlas como nubes para verlas como lo que realmente son… invitaciones que el universo te hace para jugar, para recordarte que formas parte de él, que eres él.  Porque ahora empezarás a equilibrar tu vibración con la vibración del AMOR.

EL RINCÓN DE TU SER….

poema del alma

Hay un espacio en tu interior desde donde todo se abarca y lo hace de forma diferente. Porque desde ahí el mundo no es sólo el mundo e incluso tú dejas de ser tú. Desde ahí entiendes (con el corazón que es como se entienden las cosas) que lo que te rodea no está puesto por azar sino que cada matojo, cada arbusto, cada roca conforman un paisaje sagrado en el que te integras porque eres parte de él.  Y la naturaleza de esa existencia compone una sinfonía perfecta en donde todo danza en armonía. Y vibras al ritmo de los árboles y sientes la vida que emana de todo a tu alrededor.

El corazón se expande sintiendo la energía de la existencia y la mente ya no es quien manda, porque hay otro espacio desde el que se puede experimentar el juego de la ilusión  pero ahora sin juicio ni expectativa.

Y  no importa que lo que ocurra sea o no de tu agrado porque simplemente vives y experimentas la vida como lo que es en realidad, una ocasión única y elegida para aprender… cada uno una lección.  Y la sinfonía que suena de fondo ya no daña tus oídos porque formas parte de ese espacio en el que la música nace y eres la  consciencia que la experimenta.

LA PEOR DE LAS DICTADURAS

Abrumado por el peso de la mente             Aquella en la que te engañan con la falsa ilusión de la libertad, de que eliges lo que quieres, de que así aprendes el respeto a las mayorías…. Pero es en el fondo aquella que te acalla, que te distrae del camino para impedirte manifestar lo que debe ser manifestado. Porque el poder sigue estando en nosotros y sólo hay una forma de arrebatárnoslo, haciéndonos creer que no lo tenemos, haciéndonos creer que necesitamos ser salvados y protegidos.

Vivimos en los tiempos del miedo, miedo de los unos no vaya a ser que  el pueblo exprese y se materialicen realidades que mermen cotas de poder robado. Miedo de los otros, no vaya a ser que con lo “dura que está la supervicencia” si hablamos mas de la cuenta terminamos engrosando esas listas del paro o lo que es peor, pasando a tener expedientes negativos en vaya a saber usted que extraña Dependencia.

Aunque ya mayor, soy lo suficientemente joven (…y no me refiero a la edad de mi corazón, que por supuesto lo es) como para no haber vivido apenas esa dictadura que durante tantos años paralizo de miedo a mis padres y familiares…. pero cada día que pasa la parálisis que veo sigue creciendo y el miedo incrementándose. Y ahora es peor que antes porque ahora es   parálisis consentida y miedo que viste una falsa sensación de libertad maquillada de falsa idea de responsabilidad.

La peor de las dictaduras, aquella en la que te hacen creer que tu libertad depende del sistema. Nadie puede robarnos nuestra esencia y nuestra esencia es creadora, tenemos el derecho a manifestar y el poder de hacerlo cuando nos rige el corazón, cuando vivimos en AMOR:  Porque ellos saben el valor que tiene la palabra y nos lo quieren robar.

“Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras; 

cuida tus palabras porque se volverán acciones;

cuida tus acciones porque se volverán hábitos;

cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter;

cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino.

Así pensamos, así devenimos”

Mahatma Gandhi.

Mahatma Gandhi