La más profunda aceptación

despertar

“Ayer creíste estar despierto. Pero hoy te diste cuenta que habían oleadas de dolor, miedo, cansancio, soledad, aburrimiento, pena o frustración surgiendo en ti, sin previo aviso. Amigo, nada de esto es un enemigo, ni tampoco un signo de tu fracaso, sino viajeros exhaustos, anhelando la íntima calidez de tu presencia. No ignores a tus visitantes, no te distraigas con comida, internet, drogas, compras o con el próximo ‘subidón’ espiritual. Recuerda tu compromiso original de encontrarte con la vida bajo sus propios términos. Tómate el tiempo de recibir a estos visitantes, estas partes de ti mismo que habías ignorado; contáctate con ellas a través de tu cuerpo para que puedas darles vida en donde quiera que aparezcan. La Resurrección está muy cerca. 

No te olvides de ti mismo cuando más te necesitas. Rompe el ciclo de abuso justo en donde comenzó. Abraza el dolor, el miedo, la soledad como abrazarías a tu hijo recién nacido. Los visitantes no se quedarán para siempre, tampoco se irán cuando tú digas, porque son anteriores al libre albedrío o a la ausencia de éste. Los visitantes desean tu presencia, desean ser vistos como olas en la inmensidad de tu océano, no como amenazas para la consciencia, sino como expresiones de la consciencia. 

A las sensaciones hormigueando, ardiendo, danzando en tu estómago, pecho, garganta, susúrrales: ‘Estoy aquí. No las abandonaré. Hay dignidad en su danza, mis pequeñas…’. 

– Jeff Foster

Aleph

aleph

Se bendecido.

De la misma manera que estás transformando tu vida, transforma la de los demás a tu alrededor.
Cuando te pidan, no olvides dar.

Cuando llamen a tu puerta, no dejes de abrir.

Cuando pierdan algo y se dirijan a tí, haz lo que puedas y encuentra lo que se haya perdido.

Pero antes pide, llama a la puerta y descubre todo lo que está perdido en tu vida.

Aleph. Paulo Coelho.

Cuando me amé de verdad

cuando me ame de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… ¡saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas“.

Charles Chaplin

No poseas nada

Hoy llegaba a mis manos este texto de Osho. Sentirlo, interiorizarlo y vivirlo. Sólo eso.

todo en tu mano

No poseas, no te vuelvas un poseedor de personas ni de cosas, tómalas simplemente como un don del Universo… cuando están disponibles; cuando no están disponibles, disfruta la libertad.


¡Cuando tengas algo, disfrútalo; cuando no lo tengas, disfruta no teniéndolo: esto también tiene su propia belleza… si tienes un palacio donde vivir, ¡disfrútalo!: si no lo tienes, entonces disfruta una choza y la choza se vuelve un palacio.


El disfrutar es lo que marca la diferencia, entonces, vive bajo un árbol y disfrútalo… no te pierdas el árbol y las flores y la libertad y los pájaros y el aire y el sol ¡Y cuando estás en un palacio, no te lo pierdas…Disfruta el mármol y los candelabros!
Disfruta allí donde estés y no poseas nada.


Nada nos pertenece.
Venimos al mundo con las manos vacías y nos vamos del mundo con las manos vacías.
El mundo es un don, así que disfrútalo mientras está allí.
Y recuerda, el Universo siempre, siempre te da lo que necesitas.

Osho