Si quieres llegar a tí

caminando

 En un acto de sinceridad contigo mismo debes decidir qué es lo que buscas conseguir y hasta donde estás dispuesto a llegar .  La respuesta a esa pregunta debería marcar la forma en que actúes a partir de ese momento.  

        Si la respuesta es llegar a tí deberás necesariamente empezar a levantar todas y cada una de las capas que como una cebolla van cubriendo eso que ya es y que ha estado ahí desde siempre.  Los maestros dicen que no tienes que alcanzar nada, al revés, tienes que eliminar todo lo que no es. Creo que se refieren justamente a eso.  

        Nuestra mente ignorante va generando y montando capa tras capa montones de envolturas fruto de nuestra experiencia en la vida y nos hace identificarnos con ellas haciendo que creamos que somos lo que no somos y metiendo tanto ruido que nos hace difícil salir de ahí. 

        Si la respuesta es llegar a ti, deberas tener firmeza y voluntad porque  al ir intentando eliminar las capas, el ego se revolverá en un intento de no desaparecer y te hará dudar de todo, te hará sentir miedo, vértigo, enfado; te hará decir no merece la pena, hará que te aferres incluso al propio camino… pero si tu respuesta es llegar a ti no te rindas, sólo entrégate sin oponer resistencia a ese juego de la observación que poco a poco te permitirá tomar la distancia necesaria.  

        Y la buena noticia es que basta con una milésima de segundo de poder experimentar la consciencia del Ser para que sepas a dónde tienes que volver y cuál es el “no estado” que tienes que estabilizar. Basta un segundo de experimentar la consciencia pura para que sepas dónde empieza el camino de vuelta a casa. 

        Buen viaje, caminante.

…. para iluminar el caminar


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Coloca una pequeña vela al lado de una hoguera y la luz que de ella emana apenas se distinguirá… pero coloca una pequeña vela en la oscuridad y la luz que de ella emana la estancia iluminará.

¿Con cuanta frecuencia nos colocamos junto a grandes luces por miedo a no saber brillar con nuestra luz,  empequeñeciéndonos y  haciéndonos sentir a nosotros mismos que no podemos, que no sabemos, que no valemos? Y la razón, simplemente que es más fácil alimentarse con luz ajena que penetrar la oscuridad propia para obligar a nuestra  luz a que comience a brillar. Y como todo, hay una consecuencia, cuando hacemos eso, cuando nos negamos, nuestra luz es luz perdida. Perdida para nosotros, sí, pero también perdida para la Humanidad.

Porque jamás se nos ha exigido salvar al mundo ni saber aliviar a todo ser, pero sí hacer brillar nuestra luz para que sea faro propio y yesca de buscadores de la verdad. Y como uno no necesita la luz cuando la estancia está iluminada es preciso sentir la oscuridad propia para que la luz interior prenda y se convierta en faro que guíe tu caminar.

Nunca busques ser tan bueno como son los demás, ni busques brillar como brillan los demás, pero sí busca ser la mejor versión de ti y, mientras lo haces, permítete alumbrar y de la misma forma que iluminas tu sendero, calienta al que al abrigo de tu luz quiera encontrar un cobijo en donde reunir fuerzas para seguir, igual que hiciste tú, igual que haces tú. Ésa es la luz entregada. Y  así, llegará el momento en que la Humanidad entera encontrará caminos por los que avanzar.

…. y porque cada fotón de luz es necesario  y lo mismo es el fotón que sale de la hoguera que el que sale de la velita,  no podemos desperdiciar uno sólo sin emplearlo en iluminar.

Y así, poco a poco,  voy encontrando mi verdad.

Gotas de vida

 

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Con cada amanecer nuestro presente se llena de experiencias que vivir, pequeños o grandes aprendizajes que irán esculpiendo la escultura mas bella imaginada, la escultura mas bella creada, esa que se convierte a cada segundo en nuestro legado de vida. Ese regalo que entregamos al mundo a cada segundo que caminamos en él. .

 Y ocurre que cada uno de esos aprendizajes, cuando integrados, liberan una gota de agua que discurre serena hasta llegar al océano en donde se  funde con millones de gotas hermanas, reflejos de aprendizajes que enriquecen la infinitud del universo mostrándole cómo se experimenta todo lo creado.

Para aquellos que toman cada experiencia como un juego con el que aprender, con el que esculpir y diseñar su existencia, la vida se presenta como un bello regalo. Son esas personas que esperanzadas y con una sonrisa en el corazón van devolviendo poco a poco al universo todo lo ofrecido convertido ya en lección. Esas personas a las que no les importa perder, porque perder es solo una forma más de aprender, porque en realidad no pierden sino que encuentran un camino diferente, pero encuentran al fin y al cabo un camino por el que devolver la gota desprendida al océano de la totalidad. Y esas gotas, en su discurrir van dejando un sendero pleno de amor.

Pero hay otros muchos que simplemente no saben que les está permitido jugar porque jugar es su derecho y así creen que pierden cuando se equivocan y no vierten al océano gotas de vida sino lágrimas de desesperanza, ésas que surgen por haber perdido lo que creían poseer, por haber errado en lo que querían controlar.

La vida es sencilla cuando decides simplemente vivir. 

Entrando en la tormenta

 

llorar y desaparecer

Tantos días ya y tan diferentes a todo lo imaginado…

Entro consciente en la tormenta. Los mapas previos, los míos, mi bagaje, mis ganas de vivir y crecer me hacen entrar confiada y convencida de  la naturaleza de lo que voy a encontrar. Confiada en que la intensidad de los truenos no va a hacerme encoger más de lo necesario, con ganas de experimentarlo como una forma de entreno mental, como una puerta abierta que se muestra en el camino. Entro en la tormenta confiada en que los rayos van a arrasar aquello necesario para que, a la postre, pueda florecer lo que aún permanece oculto.

Y la tormenta comienza, claro que comienza, pero me muestra que nada es como había imaginado. No hay truenos, no hay rayos, sólo hay silencio. Un silencio ensordecedor que lo inunda todo, que muestra dentro un abismo al que presa del vértigo me da miedo asomarme porque hace que se tambaleen estos cimientos que yo creía seguros. Y no hallo nada en medio del silencio que me permita recobrar el sonido de mi existencia, ése que creía mío, ése que creía que me identificaba.

Y entonces entiendo que para seguir adelante,  solo me queda una opción. Fundirme en el silencio para encontrarme, permitir que a cada instante desaparezca todo lo imaginado y sentir el silencio como la realidad que existe ahora, no sé si la única, pero si la que llena mi momento y en la que he de encontrarme. Y al desaparecer lo imaginado duele cada poro, porque cada inspiración hecha  deshace un poco mas el interior, desgarrando aquello que yo creía que no existía pero que aun existe y que son mas capas disimuladas que aun estorban. Y en cada espiración, expulsando al exterior el dolor acumulado. Nada era como imaginé.

Ha sido la primera embestida de una tormenta que me ha mostrado que lo que creo conocer no es sino una creación mental a la que también debo dejar ir. Una tormenta que me está mostrando, implorando diría yo, que basta con que descanse en mi corazón porque ya  he sentido que al hacerlo, solo al hacerlo, comienza a brillar esa lucecita que antes cubierta con tantas capas creadas por mi, capas de ideas, creencias y apegos, parecía no existir. Y es que ahora, el ensordecedor  silencio me está trayendo también oscuridad y es reposando en ella que estoy empezando a sentir que la luz se puede liberar y brillar por sí sola. 

Esa luz no es otra cosa que el faro de mi alma. Pongo rumbo a ella.  

Tu jardín

bosque

  “ Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores” Jorge Luís Borges.

Gastar no es lo mismo que invertir.

Gastamos cuando en el proceso mengua aquello que tenemos sin obtener a cambio nada que de un valor (valor del que vale, no del que cuesta) al menos similar al de aquello que estamos empleando. Invertir es otra cosa, porque en la inversión el valor de éso con lo que funcionamos crece o se transforma.

Y entonces lo que surge  es ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿la gastamos o la invertimos?

Leía esta mañana un artículo de esos que te remueven y que te hacen reflexionar. Un artículo de esos que el universo te pone delante y que a estas alturas  ya sabes que si el universo lo ha colocado ahí es por algo, puesto que nada ocurre porque sí. Y cuando algo así llega a mis manos ya no digo, ¡uy que bonito o que sabio!. No, ahora he aprendido a preguntarme ¿qué me estás mostrando? ¿qué es lo que tengo que aprender?

Con demasiada frecuencia gastamos la vida tratando de recuperar momentos vividos convirtiéndonos de esta forma en muertos vivientes que deambulan día tras día soñando quimeras y enterrando entre medias la voz del alma. Generando desiertos cubiertos de rayos que queman en lugar de dar vida. Gastamos la vida!!! El regalo más precioso y más sagrado que tenemos.

En lugar de ello, basta con pararse un segundo, inspirar y al hacerlo henchir el pecho con el aire fresco que te envuelve y al espirar, expirar el pasado, dejar morir aquello que ya no vive pero consume y comenzar a invertir la vida en decorar tu presente de presencia.  Sólo eso, decorar el presente de presencia. Porque todo lo demás “llegará por añadidura” y así  tu presente atraerá entonces vida y el desierto se convertirá en jardín donde los rayos  iluminarán el ahora devolviéndote el brillo que te pertenece, el faro que ya eres.

BORRARSE

 

PUERTA ABIERTA

Borrarse significa llenarse de vida.

Te borras cuando permites a la vida  que penetre en tu interior envolviendo en ella tu corazón porque ya no queda puerta cerrada alguna, y te llenas a cada bocanada, te llenas de todo lo que es y se colma tu corazón…..  y como tú ya no eres, nada proteges,  ni retienes,  ni ensucias …. y lo que entra sale de nuevo enfocándose en aquello a lo que miras, devolviendo amor a la vida alrededor.

Porque cuando te borras nada has de proteger, y entonces el miedo desaparece. El miedo, ése que contamina, ése que intenta perpetuar a viejos compañeros de viaje que hambrientos esperan agazapados, pero que cuando empiezas a borrarte poco a poco empiezan a abandonar generando en tí el vacío que permite que puedas ser todo, para poder ser vida, para poder fundirte en cada instante.

Desaparece de tí para ser todo a tu través, para sentir todo y amar todo siendo nada.

El colgado

El colgado

 

La mirada hacia dentro, desnudando el alma, sabedora de que ya sólo vale la verdad pero sabedora también de que sólo en mí la hallaré.

Pasaron los tiempos de fuera y si ahora el camino no se muestra es porque tal vez ya no hay camino que recorrer. Cada bocanada inspirada me da lo necesario, nutriéndome de la energía que una vez dentro fundirá en uno lo que aún está disgregado.

En el cielo azul

soleil ciel bleu

Ya lo decía Sogyal Rinpoche ….” Contemplar la impermanencia no es suficiente por sí solo: es necesario trabajar con ella durante la vida. Y en la vida, en el laboratorio del cambio, el entrenamiento práctico es el aquí, es el ahora. A medida que se van produciendo los cambios, aprendemos a verlos con una nueva comprensión y, aunque seguirán produciéndose como antes, algo en nosotros será distinto.
Toda la situación será mas relajada, menos intensa y dolorosa: incluso los efectos de los cambios que experimentamos nos resultarán menos desagradables. Con cada cambio sucesivo comprendemos un poco más, y nuestra visión de la vida se vuelve más profunda y mas amplia” (El libro tibetano de la vida y de la muerte)

Es así, poco a poco algo dentro de ti va cambiando. Las nubes que antes no te dejaban intuir si quiera que había un cielo por encima y mucho menos que éste era azul, ahora simplemente cuando aparecen, las observas y empiezas a ser capaz de esperar a que pasen. Porque las nubes siempre van a aparecer, siempre van a surgir. No gastes energía en intentar evitarlas, es innato a tu mente. No es algo que puedas evitar.

Sin embargo a medida que entiendes la naturaleza real de todo y, sobre todo, a medida  que empieces a reconocerte en lo que eres de verás, en esa esencia sumergida, acallada y esclavizada entre tus pensamientos, empiezas a vivir la vida de otro modo. Porque hay un momento en que entiendes cuál es la naturaleza de la nube y te das cuenta de  porqué ha aparecido.

Entrenar constantemente, estar atento a cuando la nube aparece y ser capaz de engancharte a lo que eres. Ese es el trabajo del guerrero, esa es la maestría que cada uno debe alcanzar en su vida. En realidad, nada mas importa. Todo lo demás, distracciones del camino.

Y aunque aun duela, claro que sí, la seguridad de que el camino es el correcto, permite afrontarlo con otro talante. Ya solo queda la voluntad de seguir trabajando y no desfallecer.

Constancia, voluntad y silencio

constancia

Pilares necesarios para cimentar nuestro devenir.  Y como  sabemos que  el universo nos guía poniendo de continuo en nuestro horizonte aquello que nuestro Ser necesita, hoy estas tres verdades han llegado a mi  presente cargando, como no podía ser de otro modo de todo el sentido que este alma anhela.

Todo aquello que perseguimos, todo aquello que nos proponemos alcanzar se convertirá al cabo en una quimera sin la dosis necesaria de constancia y voluntad. Porque para desprogramar una mente acostumbrada durante años a campar a su antojo no basta con decidir una mañana que ha llegado el momento de dar un giro a la vida. Ese momento ha de llegar, cierto, pero debe hacerlo convirtiendo ese propósito en el aliciente que gobierne cada   instante de nuestro día.

bombillaY, así, cada mañana al despertar es necesario fijar el objetivo, mantener un día mas la esperanza que nos permita continuar sin desfallecer, encontrar el medio hábil que nos ayude a mantener el rumbo, que nos ayude a transformarnos en eso que un día será espontáneo pero que hoy requiere de todo nuestro esfuerzo y constancia. Porque la mente continuamente te distraerá, unas veces tratando de convencerte que en su libertad está la tuya, otras simplemente haciéndote volar alejándote de ti. Sí, porque cada vez que la mente vuela dejas de estar en ti, dejas de existir para convertirte en algo pasado o en algo imaginado.

Ser consciente de nosotros sabiendo que el camino estará lleno de tropiezos pero que cada uno de ellos es al fin, sagrado.  Porque en cada piedra encontraremos un obstáculo que nos invite a dar la vuelta, a rendirnos, a parar…. o a un maestro que nos enseñe lo que tenemos que alisar. Y la elección como siempre en nosotros. Porque somos nosotros los que decidimos qué vamos a hacer con este tiempo que con tanto amor se nos ha dado.

Y nada de esto será posible sin la dosis de voluntad que nos permita levantarnos cada vez que caigamos, porque caeremos, que nos permita respetar nuestro propio camino y al tiempo ser firmes en la decisión de continuar.

Y en medio de todo, el silencio interior. Ëse que gobierna cuando aprendes a recorrer tu camino, ése que hará que nada haya que defender porque cuando nada reacciona el propio silencio es el que va acallando al ego permitiendo sonar la sinfonía de tu existencia.

No puedo imaginar un panorama mejor