El camino que recorremos


zapatos

Cuando algo zarandea tu día y te hace empezar a recorrer un camino interior lo haces buscando encontrar lo que eres. Con suerte en el camino aprendes que lo que en verdad eres está oculto por lo que crees ser, debajo de lo que manifiestas a través de todos los yoes que conforman tu  “personalidad”.

       Suele ocurrir que para recorrer ese camino que nos va a llevar a descubrir nuestra esencia y manifestar nuestro Ser, calzamos lo único que tenemos a mano, esos zapatos que utilizamos día tras día, sucios de nuestras miserias, deformados por el andar, adaptados a lo que nos trae la vida, moldeados para adaptarnos a lo de fuera. Y aquí surge un problema. El calzado que nos ponemos nos da la falsa creencia de ser la personalidad que lo ha moldeado y domado.

        Es un arma de doble filo, porque una de las consecuencias que tiene trabajar con las herramientas del ego es que nos identificamos con nuestros yoes, sin darnos cuenta que precisamente esa identificación está impidiendo encontrar lo que buscamos…. porque no se puede trascender la mente utilizando la mente. Y a lo que somos no se puede llegar desde la mente.

       Y así, en múltiples ocasiones nos sentimos heridos, sentimos dolor cuando lo que en todo caso ha sido dañado no es más que algo tan irreal como una imagen que hemos construido de nosotros mismos. No es lo que somos, no es lo que estamos buscando. Porque lo que somos es indestructible. Y para encontrarlo no necesitamos llevar ningún calzado, no necesitamos buscar, porque ya lo somos, está dentro de nosotros.

 

LA PEOR DE LAS DICTADURAS

Abrumado por el peso de la mente             Aquella en la que te engañan con la falsa ilusión de la libertad, de que eliges lo que quieres, de que así aprendes el respeto a las mayorías…. Pero es en el fondo aquella que te acalla, que te distrae del camino para impedirte manifestar lo que debe ser manifestado. Porque el poder sigue estando en nosotros y sólo hay una forma de arrebatárnoslo, haciéndonos creer que no lo tenemos, haciéndonos creer que necesitamos ser salvados y protegidos.

Vivimos en los tiempos del miedo, miedo de los unos no vaya a ser que  el pueblo exprese y se materialicen realidades que mermen cotas de poder robado. Miedo de los otros, no vaya a ser que con lo “dura que está la supervicencia” si hablamos mas de la cuenta terminamos engrosando esas listas del paro o lo que es peor, pasando a tener expedientes negativos en vaya a saber usted que extraña Dependencia.

Aunque ya mayor, soy lo suficientemente joven (…y no me refiero a la edad de mi corazón, que por supuesto lo es) como para no haber vivido apenas esa dictadura que durante tantos años paralizo de miedo a mis padres y familiares…. pero cada día que pasa la parálisis que veo sigue creciendo y el miedo incrementándose. Y ahora es peor que antes porque ahora es   parálisis consentida y miedo que viste una falsa sensación de libertad maquillada de falsa idea de responsabilidad.

La peor de las dictaduras, aquella en la que te hacen creer que tu libertad depende del sistema. Nadie puede robarnos nuestra esencia y nuestra esencia es creadora, tenemos el derecho a manifestar y el poder de hacerlo cuando nos rige el corazón, cuando vivimos en AMOR:  Porque ellos saben el valor que tiene la palabra y nos lo quieren robar.

“Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras; 

cuida tus palabras porque se volverán acciones;

cuida tus acciones porque se volverán hábitos;

cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter;

cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino.

Así pensamos, así devenimos”

Mahatma Gandhi.

Mahatma Gandhi

¿Y SI ELIGES JUGAR LA VIDA?

Puedes elegir, sí, puedes hacerlo. Puedes elegir lo que vas a manifestar en tu presente, pero dessaltando en el aguade luego puedes elegir cómo eso que se manifieste va a afectar a tu estar. Porque puedes decidir mantenerte en tu centro o puedes elegir dejarte llevar arriba y abajo como una montaña rusa.

Y cada vez que sientas que te has equivocado, no te hundas. Porque si piensas que es lo que te llevó a “equivocarte” y encuentras aquello que aprendiste…. entonces la equivocación se convertirá en aprendizaje. Porque nos pasamos la vida aprendiendo, no equivocándonos. Sólo tu decides si te equivocas o aprendes,

Y cada vez que sientas que estás en lo alto, tampoco te dejes arrastrar. Entiende que eso que te hace estar tan alto es algo cambiante, tan cambiante que al instante siguiente puede ya no estar. Disfruta entonces del momento, vívelo en toda su intensidad, pero no te aferres a él. Y entonces disfrutarás de todo sin sufrir.

Porque sí, porque puedes elegir. Porque eres dueño de tí, porque eres dueño de tu vida, puedes elegir vivir, ser feliz, puedes elegir jugar la vida.
Juega y ama

Tomando las riendas

        A veces los acontecimientos de la vida “nos ocurren” haciéndonos sentir marionetas sin control. Son esos momentos de inconsciencia, en los que somos meros espectadores en lugar de protagonistas. Y la diferencia, que surge del simple hecho de tomar consciencia de dónde estás de qué haces aquí y de cuál es el objetivo que persigues, marca la diferencia.

En el primero de los casos, los días se van sucediendo cargados de hechos que sientes ajenos, y que normalmente llenan tu día de incomprensión, sufrimiento o hastío. En el mejor de los casos, te hacen disfrutar pero luego al acabar el vacío que dejan es tan grande que comienza una espiral de sufrimiento desbocado.

          Nada de eso es vivir. Vivir es tomar las riendas, es crear tu película, es tener claro el objetivo y saber que TODO lo que ocurre, TODO lo que llega, TODO lo que experimentas es un aprendizaje que te acerca a eso que persigues. Así, en cada esquina, en cada paso dado, en cada ser que se cruza aparece siempre un maestro que te ayuda a crecer, como si estuviera puesto ahí por algo. Y es que es así, porque así funciona el universo. Todo lo que llega a tu vida, lo hace por afinidad y cualquier persona que se cruce siempre va a mostrarte aquello de tí que necesitas aprender. Ahora puedes buscar al maestro en todo, implicarte hasta los tuétanos y crecer o simplemente pasar de largo y subsistir.

A veces hace falta un zarandeo, algo que agite los cimientos. Cuando pones consciencia en tu vivir, nada ocurre por casualidad y ese “a veces” hace que para sentir de verdad la plenitud en tu vida, la plenitud del A.M.O.R, necesites primero soltar, llorar, gritar desconsoladamente y después entender que nunca poseíste nada, sólo experimentaste lo que tocaba y te llenaste hasta rebosar con la experiencia, y que ahora no hay nada que llenar porque nada está vacío, nunca lo estuvo, nunca podrá estarlo mientras el latir de tu corazón te recuerde que sigues aquí. Y entonces entiendes que amar es el estado natural, sin nada que esperar, sin nada que pensar, sin nada que objetar…. Y entonces es cuando EMPIEZAS A VIVIR.

LA ÚLTIMA LECCIÓN

ACORN     

La última lección, la más difícil de todas, la que te enfrenta a ti mismo. Desnuda el alma,  te encuentras sola y desprotegida en el borde del abismo.  Nada  te separa de la infinidad del todo, de la infinitud de tí.  En realidad siempre ha sido asi, pero ahora eres tú, tú enfrentada a ti. No enfrentada al mundo, no, enfrentada a ti. 

Saltar o no, seguir camino o no, es ahora tu elección, ésa que va a marcar el devenir de tu tiempo. Hasta aquí has reído y disfrutado cada piedra del camino pero también has llorado con cada cubierta que se rompía, que cual capas de cebolla te envolvían impidiendo permear la vida.

Aun no sabes  si todas las piezas de ese puzle que has roto en mis pedazos, que has intentado entender y aceptar, pueden ahora reunirse para expresar la esencia del AMOR. Primero tienes que saltar. El abismo te espera, pero elijas lo que elijas el tiempo ha  pasado y como reflejo de su impermanencia te regala una realidad  donde nada es lo que ha sido y donde aprender llega convertido en algo necesario como lo es respirar.

Nada tienes, a nada perteneces, nada eres. Y eliges, eliges saltar a ese abismo confiando en que las alas, antes o después, se abrirán elevándote majestuosa sobre el cielo azul, mezclándote con el, difuminándote en él hasta ser parte de él, hasta SER sólo la esencia del  AMOR.

EL MEJOR REGALO

Cada minuto que vivo es único. Cada uno de los millones de minutos que he vivido hasta ahora han sido únicos, y cada uno de ellos me ha llevado por experiencias diferentes. Algunas, dolorosas como es difícil imaginar, otras preñadas de los sentimientos mas nobles y bellos que pueda albergar corazón humano, otras, un-instanteemociones que apenas sería capaz de contar en voz alta… pero con todas he aprendido, con todas he crecido, con ellas he construido lo que manifiesto ahora, lo que expreso a través de mi. Sí, porque naciendo y muriendo con cada uno de esos instantes he ido forjando lo que soy, y lo que soy ahora está muriendo para dejar paso a lo que ya soy en el instante que viene.

      Lo que cada uno de esos instantes me ha enseñado jamás lo podré encontrar en ninguna enciclopedia, jamás lo podré encontrar en sitio alguno que no sea dentro de mi.

Por eso no lo dudes, la vida es el mejor regalo que jamás hayas imaginado. Permítete vivir cada segundo como si fuera el último que te queda por vivir, y permítete también morir con cada uno.

La felicidad, un estado no una meta

felicidad

A cualquiera que nos preguntaran qué es lo que mas deseamos en la vida, le contestaríamos sin dudar que lo que mas deseamos es ser felices, sin darnos cuenta que esa actitud de búsqueda, de deseo nos lleva mas pronto que tarde al sufrimiento.
La felicidad no es algo que haya que buscar porque no es algo que esté fuera de nosotros y tengamos que alcanzar.
La felicidad es un estado al que se llega precisamente cuando dejas de buscar, cuando dejas de desear y de intentar retener y entiendes que sólo es necesario girar tu atención hacia el interior y te permites sentir lo que ya eres. 

En ese momento, cuando en lo mas hondo de tu corazón se produce esa aceptación, todo se calma y empieza a brotar en tí una energía diferente. Es el amor, el verdadero amor.