Puedes elegir, sí, puedes hacerlo. Puedes elegir lo que vas a manifestar en tu presente, pero des
de luego puedes elegir cómo eso que se manifieste va a afectar a tu estar. Porque puedes decidir mantenerte en tu centro o puedes elegir dejarte llevar arriba y abajo como una montaña rusa.
Y cada vez que sientas que te has equivocado, no te hundas. Porque si piensas que es lo que te llevó a «equivocarte» y encuentras aquello que aprendiste…. entonces la equivocación se convertirá en aprendizaje. Porque nos pasamos la vida aprendiendo, no equivocándonos. Sólo tu decides si te equivocas o aprendes,
Y cada vez que sientas que estás en lo alto, tampoco te dejes arrastrar. Entiende que eso que te hace estar tan alto es algo cambiante, tan cambiante que al instante siguiente puede ya no estar. Disfruta entonces del momento, vívelo en toda su intensidad, pero no te aferres a él. Y entonces disfrutarás de todo sin sufrir.
Porque sí, porque puedes elegir. Porque eres dueño de tí, porque eres dueño de tu vida, puedes elegir vivir, ser feliz, puedes elegir jugar la vida.
Juega y ama

A veces los acontecimientos de la vida “nos ocurren” haciéndonos sentir marionetas sin control. Son esos momentos de inconsciencia, en los que somos meros espectadores en lugar de protagonistas. Y la diferencia, que surge del simple hecho de tomar consciencia de dónde estás de qué haces aquí y de cuál es el objetivo que persigues, marca la diferencia.
emociones que apenas sería capaz de contar en voz alta… pero con todas he aprendido, con todas he crecido, con ellas he construido lo que manifiesto 
dar un pequeño salto que te permita situarte en ese «espacio» desde donde observar como aunque todo cambia a cada instante, si tu te permites cambiar con todo te conviertes en reali