SENTIRSE QUERIDA

amor 2

Hace poco en un intento ya recurrente por permanecer,como un viejo amigo que te acompaña sin casi darte cuenta y con el que ya estás tan identificado que no sabes si eres tú o él, mi mente me preguntó,

pero piensa ¿acaso te sientes querida?  

Y fue en ese momento, entonces,  que me di cuenta que sentirme o no querida era una limitación que ella misma me imponía manteniendo en mi interior una atadura que sólo podía provocar sufrimiento. Atadura a un pensamiento, atadura a una etiqueta. Mostrando una carencia .

Cuántas veces caemos en ese “lo único que necesito es sentirme querida” y cómo esa creencia nos marca sumergiéndonos sin darnos cuenta en la cárcel de la mente. Porque anhelar sentirse querido es acotar cómo debe sentir, actuar, y comportarse el mundo que te rodea.  Anhelar sentirse querida desde el exterior es poner límites a lo que en verdad ya eres y se manifiesta.

 Cuando tu corazón ama lo hace sin condiciones. Es la mente la que limita, la que imagina, la que impone sus reglas.

En lugar de eso, cuando tu corazón ame,  conéctate al sentimiento, a la energía que brota de ti déjate llevar con ella y vive cómo se proyecta hacia fuera haciéndote experimentar y sentir la conexión contigo y desde ahí con el universo. Y no podrás dejar de amar.

Y entonces, cuando la mente te vuelva a preguntar si te sientes querida, deja que sea tu Ser quien responda y dile  que sí, que sentirse querida es sentir el amor que nace en el corazón, que sentirse querida es amar y que amar es vivir.

El otro día leía que cuando construyes tu mundo con otras personas, aprender a ser sin ellas es crecer.

Efectivamente así es como es.

Amor 1

AUSENCIA DE TÍ.

presencia mental 2

Esta mañana comenzaba el día leyendo el post de una amiga en donde rezaba: «Hazte un favor: Se feliz. No con nadie, sino contigo. Valora tu compañía. Un día entenderás que la ausencia de uno mismo es terrible.

“… La ausencia de uno mismo es terrible.”

 Pero ¿qué es exactamente la ausencia de uno mismo? ¿cómo podemos tener ausencia de nosotros mismos? Y me he quedado dándole vueltas a esta aparente paradoja, para al final llegar a la conclusión de cuán fácil es tener ausencia de uno mismo y cuánto daño nos infringe dicha ausencia.

Cuántos momentos al cabo de un día, de esos normalitos que acontecen en la vida de cada uno, de esos en los que te levantas, te aseas, paseas con ese amigo peludito que acompaña tus días, desayunas, vas a trabajar, etc etc etc… tienes ausencia de ti. Al final esa ausencia de ti hace que pases por la vida como un autómata y los años te engullen, te engullen  y no has vivido. Porque la ausencia de ti son todos aquellos instantes en que distraído vas con la mente revoloteando de un lugar a otro, inventando historias acerca de aquello que igual acontece en algún momento, inventando interpretaciones de hechos que ya ocurrieron, un pasado en el que seguramente tampoco estuviste «presente» y que por tanto, tampoco viviste.

Sí, la ausencia de uno mismo es terrible.

Aprende a estar contigo. Vive con consciencia, con presencia cada instante de tu existencia. Zambúllete de lleno con la vida ¿Acaso podrás volver a disfrutar de la fragancia de esa flor? ¿Acaso podrás volver a sentir el abrazo de tu hijo, el abrazo de ese amigo? ¿Acaso podrás volver ver a esa luna saliendo en el firmamento? No, en este juego que es la existencia, cada momento es en verdad único y es irrepetible… y nos los estamos perdiendo, empeñados en ignorarlos, en menospreciarlos, prisioneros de una mente que imagina pero no vive,  que fantasea pero no siente… y al final hemos pasado por la vida con la mochila vacía de recuerdos, sin saber si quiera qué somos ni que hacemos aquí. Fragmentando cada vez más lo que imaginamos ser y alejando a cada momento la posibilidad de manifestar la esencia de lo que realmente somos.

Vive, sumérgete en cada instante, experimenta desde el corazón. Y así no tendrás nunca ausencia de ti. Serás felicidad, porque tu vida será plena, plena de instantes vividos, plena al fin de ti.

UNO, DOS Y TRES

agua

Hay una práctica aparentemente muy sencilla que frecuentan algunos monjes budistas para deshacerse del sufrimiento que genera la identificación con las emociones. Consiste en trabajar la atención plena y cada vez que identifican una emoción, en lugar de luchar contra ella como promulgan algunas religiones, simplemente le ponen nombre y lo repiten tres veces… así de sencillo …y así de complicado.

La sencillez del método reside en que basta con repetir el nombre de esa emoción tres veces para que empiece a desaparecer, la complicación, en que para poder aplicar esta medicina es necesario identificar primero la emoción, ser consciente de que estamos dejándonos arrastrar por ella, es decir, ser conscientes de los juegos de la mente.

Basta con aplicarlo para comprobar que funciona, pero ¿por qué funciona y por qué nos cuesta tanto estar atentos?

Aunque no lo parezca, las respuestas a ambas cuestiones están muy relacionadas…. Las argucias de nuestra mente, el creer que somos lo que pensamos nos hace vivir distraídos, enganchados en pensamientos que generamos a lo largo del día y en los que vamos imaginando cómo son las cosas, cómo van a ocurrir, interpretamos las acciones de los demás en base a prejuicios que nuestra mente ha creado, defendemos nuestros pensamientos como si fuéramos eso que pensamos, de modo que en ningún momento estamos atentos a lo que en verdad está ocurriendo a  cada instante en nuestro interior, sino que nos dejamos arrastrar por nuestras emociones creando un mundo, nuestro mundo a su alrededor. Y con ello, la emoción va siendo fortalecida, minuto a minuto, hora tras hora sumiéndonos en una espiral que antes o después terminará generando dolor.

Cualquier emoción que surja, desaparecerá ella sola al cabo del tiempo si no recibe la dosis necesaria de energía para mantenerse.  ¿Qué es lo que ocurre si identificamos una emoción, le ponemos un nombre y lo repetimos tres veces? Lo que ocurre es que al hacerlo salimos de nuestra mente, salimos del “yo” de turno que en ese momento esté dominando nuestra consciencia artificial y  tomamos una distancia respecto a la emoción, dejamos de poner energía sobre ella y por tanto, poco a poco se difuminará. Es así de sencillo.

Las emociones son inherentes a esta vida de opuestos, pero dejarnos arrastrar por ellas no lo es. No hay que luchar contra lo que surge, basta con no alimentarlo y aprender qué es lo que nos trata de enseñar su aparición. Todos los maestros nos dicen que debemos estar atentos, la atención y la voluntad son dos de las claves para trascender el sufrimiento. Así de sencillo.

¿A qué estamos esperando?

CONSCIENCIA DE VIVIR

amistad

Pasa la vida.

Delante de nosotros, a cada segundo, mostrando como cada  inicio es siempre el final de otro inicio… y así sucesivamente se va repitiendo momento tras momento creando con  su cadencia la maravillosa sinfonía que es vivir.

Porque al final vivir es eso.

Entender que todo lo que llega antes o después pasará y no permitir que lo haga sin haber puesto en ello lo mejor que hay en ti, sin haberlo dado todo, haciendo de cada experiencia una única e irrepetible porque va  marcada a fuego con tu esencia. Sí, al final vivir es eso: Firmar cada instante que pasa con la esencia de tu alma.

Y habrá instantes que quedarán firmados con varias fragancias, momentos compartidos que llenarán tu espacio trayendo con ellos la frescura, la risa, la esencia convertida en perfume generada cuando se juega en compañía.  Algunos otros quedarán firmados únicamente por ti, aquellos sagrados momentos en los que aprendiste que solo tú eres necesario para poner el  sello que marque que es tu vida, momentos en los que aprendiste que es sólo tu esencia la necesaria para colmar de paz una vida entera.

Pero tanto los unos como los otros necesitan llevar impresa una parte de ti, y esa impresión no durará si no pones consciencia en cada segundo que pasas, porque al final, cuando el libro de la vida se cierra, los momentos que pasaron por ti sin que tú estuvieras en ellos y en los que no dejaste impresa tu huella serán páginas en blanco… y las páginas en blanco denotan que que no te empapaste, que no aprendiste, que no amaste, que no lloraste, que no reíste… en definitiva, denotan que no viviste.

Por eso lo importante no es cuánto dura cada instante vivido ni el número de almas que firman su existencia, lo importante es cuánto de ti has volcado en cada uno de ellos.

VIVE CON TODA LA INTENSIDAD DE QUE PUEDAS HASTA QUE CADA DÍA CAIGAS EXTENUADO.

Como gotas en la infinitud del océano

flujo de agua

Somos como gotas de agua viajando en solitario hacia un remanso de paz e infinitud que es el océano. Y así como a lo largo de ese viaje cada gota va imprimiendo la historia de su devenir y modelando con suavidad la forma del cauce por el que pasa, vamos forjando y modelando a la vez… recibiendo y dejando nuestra huella en cada pequeño paso que damos.

Cada una de esas gotas nació a la vida en lo más alto del monte y fue en su recorrer particular  que experimentó, maduró e implantó su huella sobre el terreno. Fue chocando con rocas a las que dio forma y de las que aprendió tomando su esencia, su contenido. En su fluir fue mezclándose con compañeras de viaje con las que a veces se fundió en una y de las que a veces se disgregó dando origen a miles de gotas de hermanas que llevaban en ellas su naturaleza, su impronta… así hasta llegar al mar donde cada gota aporta lo que es para dar origen a la inmensidad.

Así pasa con nuestro devenir por la vida. Al igual que la gota de agua, vamos chocando contra rocas que fraguan nuestro carácter, y a trechos nos fundimos con compañeros de viaje que nos impregnan de su esencia dejando su huella en nuestra alma, maestros de los que aprendemos a caminar mientras caminamos. Al tiempo, como la gota, vamos también esparciendo lo que somos a miles de gotas hermanas, todos aquellos seres que ven su reflejo en nosotros, que se funden con nosotros buscando consuelo, una sonrisa o un abrazo a su alma.

Pero también, al igual que la gota que cuando deja de fluir se estanca y se pudre, no podemos detenernos en los remansos del camino, si acaso decelerar el ritmo para retomar fuerzas, pero sabiendo siempre que en empaparnos de lo que la vida nos traiga en cada curva está nuestro existir, en cada cuesta, en cada salto y sabiendo que el camino ha de continuar porque detenernos es pudrirnos, porque detenernos es alejamos de la llegada a nuestro destino y no se me ocurre mejor destino que fundirme en UNO con millones de gotas que como yo forman parte de la infinitud, que como yo forman parte de la totalidad.

La esencia de todo en mí, la esencia de mí en la infinitud.

navegando en soledad

JUGANDO A VIVIR

jugando con agua

No hay nadie que te conozca mejor, no hay nadie que te quiera mas…

Con cada nube que llegue a tu cielo y nuble el sol que te ilumina trata de evitar los atajos  porque éstos sólo te devolverán al falso estado de equilibrio. Porque ese equilibrio donde crees que la paz existe y convive contigo, ese centro no es una meta que alcanzar. Porque si lo fuera, valdría cualquier forma de llegar a él… y no es así. No lo es al menos para mí.

Se valiente y abraza cada nube que llega porque si eres capaz de permear cada gota de agua que vierta, éstas vendrás cargadas de enseñanzas que te mostrarán la maravilla que hay en tu interior.

A medida que vamos adquiriendo consciencia de nuestro recorrido y a medida que ésta va creciendo, va cambiando (a mi al menos así me ha ocurrido) la manera en que actuamos ante esas nubes que llegan.

El primero de los procesos es entender que las nubes siempre van a venir y que de la misma forma que lo hacen, también se van a marchar. Aceptar ese primer punto, aceptar la impermanencia de ese dolor ya es importante pero no  es suficiente con quedarse ahí, porque si te quedas ahí, si no profundizas un poco mas, si no das el siguiente paso te quedarás a medias y vivirás a merced del sufrimiento que genera en ti, sabiendo que pasará, sí, es cierto pero sufriendo de nuevo con cada nube que llega… y a veces, la vorágine de la vida hace que las nubes vengan y desaparezcan tan rápido que te ves a ti mismo metido en una montaña rusa, tan pronto arriba como abajo… y os aseguro que yo tengo un montón de vértigo!

De momento sé, de momento he aprendido que se puede dar un paso mas. No basta con aceptar que la nube llega, sino que hay que abrirse para entender qué es lo que hace que esa nube sea negra en mi horizonte o qué es lo que hace que esa nube sea blanca. Abrázala, acéptala, entiende qué parte de ti remueve y por qué lo hace, busca qué es lo que se tambalea dentro de ti y con mucha suavidad, con mucho amor hacia ti mismo entiende que no eres más que un aprendiz de sabio que está asistiendo a unas clases donde tomar una lecciones. Permítete llorar si es necesario, acepta lo que crees que te limita y al aceptarlo entenderás que esa limitación está en tu mente, porque es tu mente la que no admite que sólo estás viviendo una experiencia humana, que esto no es más que un juego. Porque los niños aprenden jugando, experimentando, empapándose de la vida, cayéndose y levantándose… y no en aburridas aulas, escuchando a aburridos maestros contándoles aburridas historias. La vida es igual, la vida es un juego en donde aprender… y solo se aprende jugando, pero para jugar hay que mojarse y para mojarse hay que caerse. No puedes aprender a levantarte si antes no te has caído.

Y cuando empieces a aprender, entonces empezarás a vivir, ahora sí, desde el estado de centramiento, desde el equilibrio y la paz estando ahí las nubes seguirán llegando pero apenas si nublarán el sol que te ilumina. Y dejarás de verlas como nubes para verlas como lo que realmente son… invitaciones que el universo te hace para jugar, para recordarte que formas parte de él, que eres él.  Porque ahora empezarás a equilibrar tu vibración con la vibración del AMOR.

EL RINCÓN DE TU SER….

poema del alma

Hay un espacio en tu interior desde donde todo se abarca y lo hace de forma diferente. Porque desde ahí el mundo no es sólo el mundo e incluso tú dejas de ser tú. Desde ahí entiendes (con el corazón que es como se entienden las cosas) que lo que te rodea no está puesto por azar sino que cada matojo, cada arbusto, cada roca conforman un paisaje sagrado en el que te integras porque eres parte de él.  Y la naturaleza de esa existencia compone una sinfonía perfecta en donde todo danza en armonía. Y vibras al ritmo de los árboles y sientes la vida que emana de todo a tu alrededor.

El corazón se expande sintiendo la energía de la existencia y la mente ya no es quien manda, porque hay otro espacio desde el que se puede experimentar el juego de la ilusión  pero ahora sin juicio ni expectativa.

Y  no importa que lo que ocurra sea o no de tu agrado porque simplemente vives y experimentas la vida como lo que es en realidad, una ocasión única y elegida para aprender… cada uno una lección.  Y la sinfonía que suena de fondo ya no daña tus oídos porque formas parte de ese espacio en el que la música nace y eres la  consciencia que la experimenta.

Nuestro sendero

Ayer mantuve una conversación con una gran persona que me hizo reflexionar. Y justo hoy, abro el ordenador y lo primero que leo es una entrada en el Facebook, con una frase que se ha quedado resonando dentro de mí. La frase decía así “…..la elevación de la consciencia no garantiza que se estará exento de problemas; en efecto, el hecho de resolver los problemas de la vida es lo que ayuda a avanzar en el sendero místico”.
Vamos por partes, porque me gustaría enfocarme en dos puntos. Por un lado sobre qué es eso de avanzar o recorrer el sendero místico; y por otro, sobre aquello de estar exentos de problemas al elevar la consciencia.
Todos y cada uno de nosotros, somos Seres espirituales que estamos aquí atrapados experimentando la materia y viviendo una vida humana según un plan que decidimos y elegimos en algún momento de nuestra existencia, como el mejor para regresar al origen. Y algo hemos venido a aprender y algo hemos venido a hacer. El camino espiritual es en realidad el que recorremos para llegar a nuestro interior, para poder manifestar la esencia real de lo que somos… y da lo mismo que lo hagamos de una forma o de otra, siempre que la intención y el propósito de ese camino lo tengamos claro y la consciencia en el proceso sea la que marque nuestro caminar, es decir, la coherencia entre pensamiento palabra y obra. Porque si no lo hacemos de ese modo estaremos continuamente, como dice Morféo de Gea, borrando con el codo lo que escribimos con la mano y llenando nuestro recorrido de manchurrones y tachones. Y no es que eso sea malo o importe. No es ni malo ni bueno, simplemente es un camino diferente que nos hará dar más vueltas para llegar al mismo final, al mismo puerto! Cada uno tiene que elegir el camino que recorre, cómo lo recorre y que echa en la mochila para recorrerlo… ahí está nuestro libre albedrío.
Si he elegido viajar con una mochila lo mas vacía posible, mi trabajo tendrá que ir enfocado no sólo a eliminar el peso extra, sino a evitar que se vaya cargando… pero si he decidido o aceptado cargar sobre mis hombros con una mochila llena de peso, mi trabajo tendrá que enfocarse en reforzar muy mucho la musculatura de mi espalda! Pero tenemos que aceptar que cada camino es sagrado y no hay “superioridad” ni “inferioridad”!
Luego está la supuesta eliminación de los problemas cuando has elegido recorrer conscientemente ese sendero espiritual que rezaba aquello que leí esta mañana. Estamos experimentando una existencia cuya base es la densidad de la materia, con toda su riqueza, sí, con todas sus posibilidades de aprendizaje y manifestación, claro… pero precisamente, los sendero del magoproblemas van a seguir surgiendo porque son la consecuencia del enfrentamiento de opuestos y es que es aquí donde estamos inmersos.
Algo diferente es cómo con un bagaje particular se puede capear una situación. Al principio los problemas golpean nuestra línea de flotación, como olas que chocan contra una embarcación mal orientada. Poco a poco la experiencia nos va enseñando a cómo orientar el barco cuando vemos que se aproxima una tormenta… y , sí, con la experiencia de la vida nos vamos convirtiendo grandes navegantes.
Pero entonces un día te planteas… ¿y si puedo hacerlo mejor que esto? ¿y si dejo el barco y me sumerjo en las profundidades de este agua que me zarandea?… Es como saltar al vacío y el miedo y las dudas te inundan, pero confías y saltas. Te das cuenta de que no solamente puedes vivir ahí sino que además los aconteceres de la vida que, por supuesto, siguen llegando, ya no tienen ese poder que tenían para subirte y bajarte, porque ahora tú estás en calma y los observas desde la quietud del fondo del océano,
Queda por dar un paso más. Cuando te das cuenta que entre tú y el océano no hay diferencia porque todo lo que somos es energía manifestada de formas diferentes y no es que estemos viviendo una vida, es que somos la vida, es que somos TODO manifestado en cada partícula de nuestro Ser… y entonces ya no somos diferentes al océano, somos el océano.

¿Y si nos atrevemos a Ser?

Hace mucho tiempo (o no tanto, pero ha llovido mucho desde entonces) un maestro y amigo me enseñó que el amor incondicional era como sostener una rosa sobre la palma de la mano abierta, a lo que yo le añadí que además si cerrabas el puño, no sólo no podrías disfrutar de la belleza y la fragancia de la rosa, sino que además sufrirías al clavarte los pinchos en tu piel.
Años después he aprendido que siempre llegan a tí las cosas que necesitas. Debido al magnetismo de la energía, siempre atraemos aquello en la misma frecuencia que los desapego 2pensamientos que emitimos, en la misma frecuencia de las ideas que proyectamos y en la misma frecuencia de las palabras que pronunciamos.
Aprender a ver estas sincronías como señales en tu camino puede convertir tu vida en un aprendizaje en donde cada paso dado siempre lo es en la dirección correcta de ese mapa trazado por ti mismo en algún momento de tu existencia.
Y así, hoy ha llegado a mí que » el desapego nos permite relacionarnos con todo pero sin causar dolor y sufrimiento. Consiste en el desprendimiento de nuestro interés por el resultado, sumergiéndonos en lo desconocido, adentrándonos en el campo de todas las posibilidades» Desapegarse es comenzar a descubrir a uno mismo sin el obstáculo de la seguridad y certidumbre…. y todo eso porque el apego surge del miedo y la inseguridad de quien desconoce la grandeza de su Ser.

AUTOPERDONARSE

autoperdon De todos los actos conscientes, el mas difícil de todos pero imprescindible es el autoperdón porque hasta que ese acto no es realizado no podrá manifestarse en ti la verdadera energía del amor. Hasta que eso ocurra, la mente guiará tu vida, creerás ser y vivirás como si fueras lo que tu mente diseña e imagina para ti, serás esclavo de tus pasiones de tus emociones y deseos.
En algún momento de tu existencia algo actuará como un catalizador poniendo en marcha un proceso que te conducirá por sendas a veces insospechadas hasta ese primer acto consciente que te librea de toda culpa porque de la misma manera que nadie culpa a un bebe por tirar y romper un cristal de Murano en medio de una rabieta tú no puedes ser culpable de tus actos inconscientes.
La enzima que actúa de catalizador será diferente para cada uno. Incluso a veces, echar a perder por inconsciencia aquello que ha sido tu sostén, estropear lo mas bonito que has tenido puede ser el catalizador necesario para que entiendas y aprendas que la vida es lo que está en tu presente, que es ahora cuando el amor debe manifestarse, y que ayer y mañana están contenidos en el ahora como una nota lo está en la sinfonía del universo.