Nuestro sendero

Ayer mantuve una conversación con una gran persona que me hizo reflexionar. Y justo hoy, abro el ordenador y lo primero que leo es una entrada en el Facebook, con una frase que se ha quedado resonando dentro de mí. La frase decía así “…..la elevación de la consciencia no garantiza que se estará exento de problemas; en efecto, el hecho de resolver los problemas de la vida es lo que ayuda a avanzar en el sendero místico”.
Vamos por partes, porque me gustaría enfocarme en dos puntos. Por un lado sobre qué es eso de avanzar o recorrer el sendero místico; y por otro, sobre aquello de estar exentos de problemas al elevar la consciencia.
Todos y cada uno de nosotros, somos Seres espirituales que estamos aquí atrapados experimentando la materia y viviendo una vida humana según un plan que decidimos y elegimos en algún momento de nuestra existencia, como el mejor para regresar al origen. Y algo hemos venido a aprender y algo hemos venido a hacer. El camino espiritual es en realidad el que recorremos para llegar a nuestro interior, para poder manifestar la esencia real de lo que somos… y da lo mismo que lo hagamos de una forma o de otra, siempre que la intención y el propósito de ese camino lo tengamos claro y la consciencia en el proceso sea la que marque nuestro caminar, es decir, la coherencia entre pensamiento palabra y obra. Porque si no lo hacemos de ese modo estaremos continuamente, como dice Morféo de Gea, borrando con el codo lo que escribimos con la mano y llenando nuestro recorrido de manchurrones y tachones. Y no es que eso sea malo o importe. No es ni malo ni bueno, simplemente es un camino diferente que nos hará dar más vueltas para llegar al mismo final, al mismo puerto! Cada uno tiene que elegir el camino que recorre, cómo lo recorre y que echa en la mochila para recorrerlo… ahí está nuestro libre albedrío.
Si he elegido viajar con una mochila lo mas vacía posible, mi trabajo tendrá que ir enfocado no sólo a eliminar el peso extra, sino a evitar que se vaya cargando… pero si he decidido o aceptado cargar sobre mis hombros con una mochila llena de peso, mi trabajo tendrá que enfocarse en reforzar muy mucho la musculatura de mi espalda! Pero tenemos que aceptar que cada camino es sagrado y no hay “superioridad” ni “inferioridad”!
Luego está la supuesta eliminación de los problemas cuando has elegido recorrer conscientemente ese sendero espiritual que rezaba aquello que leí esta mañana. Estamos experimentando una existencia cuya base es la densidad de la materia, con toda su riqueza, sí, con todas sus posibilidades de aprendizaje y manifestación, claro… pero precisamente, los sendero del magoproblemas van a seguir surgiendo porque son la consecuencia del enfrentamiento de opuestos y es que es aquí donde estamos inmersos.
Algo diferente es cómo con un bagaje particular se puede capear una situación. Al principio los problemas golpean nuestra línea de flotación, como olas que chocan contra una embarcación mal orientada. Poco a poco la experiencia nos va enseñando a cómo orientar el barco cuando vemos que se aproxima una tormenta… y , sí, con la experiencia de la vida nos vamos convirtiendo grandes navegantes.
Pero entonces un día te planteas… ¿y si puedo hacerlo mejor que esto? ¿y si dejo el barco y me sumerjo en las profundidades de este agua que me zarandea?… Es como saltar al vacío y el miedo y las dudas te inundan, pero confías y saltas. Te das cuenta de que no solamente puedes vivir ahí sino que además los aconteceres de la vida que, por supuesto, siguen llegando, ya no tienen ese poder que tenían para subirte y bajarte, porque ahora tú estás en calma y los observas desde la quietud del fondo del océano,
Queda por dar un paso más. Cuando te das cuenta que entre tú y el océano no hay diferencia porque todo lo que somos es energía manifestada de formas diferentes y no es que estemos viviendo una vida, es que somos la vida, es que somos TODO manifestado en cada partícula de nuestro Ser… y entonces ya no somos diferentes al océano, somos el océano.
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2 comentarios en “Nuestro sendero

  1. Justamente esta mañana se reforzaba en mi esta idea de saltar al agua completamente. Al final de toda esta lucha amplias tu percepción y dejas de pelearte. Por más que nos ejercitemos en que las cosas no nos afecten, en tener paciencia, en confiar, hay un punto de inflexión cuando te das cuenta de que en no reaccionar ante lo que sucede está la clave y eso es un lanzarse al agua de todo.

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    1. Es cierto, Marisa porque mientras sigamos en el barco, mientras sigamos sin fundirnos con la vida, por mucha pericia que tengamos en ir capeando temporales, seguiremos a su merced. Sin embargo, cuando das el primer paso, cuando saltas, te das cuenta que los temporales que siguen llegando ya no te afectan porque tu mantienes la templanza que te da el saber que NO ERES ESE TEMPORAL… y esa es la antesala de producir la unión con la vida, en donde ya no hay ninguna separación. Así es como lo siento. Un beso fuerte, maga!

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