Ser la Eternidad

fractal de la eternidad

Vivir el momento presente es ganar la eternidad del instante en el que eres.

Tu plenitud está ya ahora y el ego siempre imaginará un mundo diferente que te hará desear o rechazar aquello que no es. Sucumbir al producto de la mente es perder la batalla contigo. No necesitas gustar a nadie, recibir nada de nadie, ser querido por nadie. Solo amar lo que ya eres

Mi fuerza

391336_hormiga_puesta_sol_20110705101204Solo en ti hallarás la fuerza que te llevará al sol. Lo demas, distracciones del camino. Golosinas que te tientan pero no te aportan. Sólo en ti están las herramientas que necesitas porque en otro tiempo, hace ya, te las regalaste a ti mismo. Lo demas distracciones del camino. Cantos de sirena. 

La mente y yo

monje en peñon

La mente, esa extraña compañera, siempre fiel, siempre mostrando todo lo que te va a ocurrir, siempre pendiente de  fortalecer tu interior protegiéndote de todo aquello que te daña, yendo siempre un paso mas adelante…. Exacto ahí le has dado. Yendo siempre un paso por  delante, porque cómo sino va a ser capaz de prever todo aquello que te va a hacer daño, cómo sino va  a ser capaz de prever todo aquello que necesitas.

Sí, porque la mente conoce lo que deseas a cada momento. La mente tiene el registro de todo aquello que te ha ocurrido en la vida, hechos en los que ella ha participado, hechos que la han ido fortaleciendo porque siempre es esa compañera fiel que te acompañaba en los momentos duros, llorando contigo, y también en los momentos dulces disfrutando contigo.

Vaya paradoja!.

Hasta que un día te das cuenta de su verdadera naturaleza. ¿Ah? Pero ¿qué ocurre? ¿Qué no es a mi a quien proteges? Vaya, vaya…. Te estás protegiendo a ti. Al hacerme creer que te necesito, al hacerme creer que gracias a tu capacidad para prever al mundo, para establecer lo que los demás sienten, piensan y esperan de mi, haces que te necesite porque me haces sentir protegida y acompañada. Y al hacerlo te perpetuas.

En realidad no hay maldad en ti, sólo tu necesidad de sobrevivir.

Pero tu supervivencia es el encarcelamiento de lo que soy, porque mientras tú domines a mi me encierras en un cofre sin opciones de salir.

Esta batalla que ya comenzó hace tiempo, se libra cada día, cada segundo y cada instante cuenta, porque cada instante en el que bajo la guardia, tú recobras fuerzas.

Pero me tengo a mí, a lo que soy que me invita a escuchar el interior, a mí y a esos otros maestros que en la retaguardia cubriéndome en semicírculo como se protege de verdad, sin dejarse ver pero haciendo sentir su presencia, me dicen como son las cosas, me muestran manifestando en mi día el horizonte que solo se puede llenar cuando se está en el ahora.

Y es en el ahora donde la mente pierde la batalla con el Ser.

Transformarse y evolucionar

mariposa.Transformarse y evolucionar. Todo lo que existe, existe porque cambia. Todo lo que nace evoluciona y al hacerlo se transforma de modo que nada es hoy como era ayer. Y pretender que lo que fue ayer, hoy perdure es pretender detener la vida, y la vida no puede detenerse sin morir.

Porque la transformación es fuente de vida, y así  la mariposa es oruga antes de que manifieste su bello volar, y en ese bello volar lleva impresas las huellas de aquel gusano que fue. De igual forma, el continuo relacionarse de las cosas. Lo que hoy forma parte de mi, mañana forma parte de ti. Es así como es… por mucho que nos empeñemos en evitarlo. Es por eso que con cada relación que mantenemos a nuestro paso siempre nos llevamos puesto algo que nos enriquece y que pasa a formar nuestra experiencia de vida. Pero también dejamos una parte de nosotros en el alma de la vida. A veces, muchas, sin darnos cuenta y sin ser conscientes de la enorme responsabilidad que encierra nuestra existencia, nuestro simple pasar, porque esa sonrisa,   esa palabra dicha apenas sin querer,   esa energía proyectada va a marcar el hoy de quien lo recibe contribuyendo a crear los cimientos de lo que es. Porque todo deja huella, nada pasa desapercibido en el juego de la vida. Y con qué frecuencia lo olvidamos!

Y de esta forma, cuando miras hacia dentro encuentras, integrado en ti, formando parte de lo que hoy eres, cachitos de tantos y tantos que pasaron por tu vida, creando así un perfecto baile en donde todos somos al tiempo maestros y discípulos, aprendiendo y enseñando, creando la existencia en la que somos.

Tú eres yo y yo soy tú. Simplemente, la consciencia de la existencia. Simplemente SOMOS.

SENTIRSE QUERIDA

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Hace poco en un intento ya recurrente por permanecer,como un viejo amigo que te acompaña sin casi darte cuenta y con el que ya estás tan identificado que no sabes si eres tú o él, mi mente me preguntó,

pero piensa ¿acaso te sientes querida?  

Y fue en ese momento, entonces,  que me di cuenta que sentirme o no querida era una limitación que ella misma me imponía manteniendo en mi interior una atadura que sólo podía provocar sufrimiento. Atadura a un pensamiento, atadura a una etiqueta. Mostrando una carencia .

Cuántas veces caemos en ese “lo único que necesito es sentirme querida” y cómo esa creencia nos marca sumergiéndonos sin darnos cuenta en la cárcel de la mente. Porque anhelar sentirse querido es acotar cómo debe sentir, actuar, y comportarse el mundo que te rodea.  Anhelar sentirse querida desde el exterior es poner límites a lo que en verdad ya eres y se manifiesta.

 Cuando tu corazón ama lo hace sin condiciones. Es la mente la que limita, la que imagina, la que impone sus reglas.

En lugar de eso, cuando tu corazón ame,  conéctate al sentimiento, a la energía que brota de ti déjate llevar con ella y vive cómo se proyecta hacia fuera haciéndote experimentar y sentir la conexión contigo y desde ahí con el universo. Y no podrás dejar de amar.

Y entonces, cuando la mente te vuelva a preguntar si te sientes querida, deja que sea tu Ser quien responda y dile  que sí, que sentirse querida es sentir el amor que nace en el corazón, que sentirse querida es amar y que amar es vivir.

El otro día leía que cuando construyes tu mundo con otras personas, aprender a ser sin ellas es crecer.

Efectivamente así es como es.

Amor 1

AUSENCIA DE TÍ.

presencia mental 2

Esta mañana comenzaba el día leyendo el post de una amiga en donde rezaba: «Hazte un favor: Se feliz. No con nadie, sino contigo. Valora tu compañía. Un día entenderás que la ausencia de uno mismo es terrible.

“… La ausencia de uno mismo es terrible.”

 Pero ¿qué es exactamente la ausencia de uno mismo? ¿cómo podemos tener ausencia de nosotros mismos? Y me he quedado dándole vueltas a esta aparente paradoja, para al final llegar a la conclusión de cuán fácil es tener ausencia de uno mismo y cuánto daño nos infringe dicha ausencia.

Cuántos momentos al cabo de un día, de esos normalitos que acontecen en la vida de cada uno, de esos en los que te levantas, te aseas, paseas con ese amigo peludito que acompaña tus días, desayunas, vas a trabajar, etc etc etc… tienes ausencia de ti. Al final esa ausencia de ti hace que pases por la vida como un autómata y los años te engullen, te engullen  y no has vivido. Porque la ausencia de ti son todos aquellos instantes en que distraído vas con la mente revoloteando de un lugar a otro, inventando historias acerca de aquello que igual acontece en algún momento, inventando interpretaciones de hechos que ya ocurrieron, un pasado en el que seguramente tampoco estuviste «presente» y que por tanto, tampoco viviste.

Sí, la ausencia de uno mismo es terrible.

Aprende a estar contigo. Vive con consciencia, con presencia cada instante de tu existencia. Zambúllete de lleno con la vida ¿Acaso podrás volver a disfrutar de la fragancia de esa flor? ¿Acaso podrás volver a sentir el abrazo de tu hijo, el abrazo de ese amigo? ¿Acaso podrás volver ver a esa luna saliendo en el firmamento? No, en este juego que es la existencia, cada momento es en verdad único y es irrepetible… y nos los estamos perdiendo, empeñados en ignorarlos, en menospreciarlos, prisioneros de una mente que imagina pero no vive,  que fantasea pero no siente… y al final hemos pasado por la vida con la mochila vacía de recuerdos, sin saber si quiera qué somos ni que hacemos aquí. Fragmentando cada vez más lo que imaginamos ser y alejando a cada momento la posibilidad de manifestar la esencia de lo que realmente somos.

Vive, sumérgete en cada instante, experimenta desde el corazón. Y así no tendrás nunca ausencia de ti. Serás felicidad, porque tu vida será plena, plena de instantes vividos, plena al fin de ti.

UNO, DOS Y TRES

agua

Hay una práctica aparentemente muy sencilla que frecuentan algunos monjes budistas para deshacerse del sufrimiento que genera la identificación con las emociones. Consiste en trabajar la atención plena y cada vez que identifican una emoción, en lugar de luchar contra ella como promulgan algunas religiones, simplemente le ponen nombre y lo repiten tres veces… así de sencillo …y así de complicado.

La sencillez del método reside en que basta con repetir el nombre de esa emoción tres veces para que empiece a desaparecer, la complicación, en que para poder aplicar esta medicina es necesario identificar primero la emoción, ser consciente de que estamos dejándonos arrastrar por ella, es decir, ser conscientes de los juegos de la mente.

Basta con aplicarlo para comprobar que funciona, pero ¿por qué funciona y por qué nos cuesta tanto estar atentos?

Aunque no lo parezca, las respuestas a ambas cuestiones están muy relacionadas…. Las argucias de nuestra mente, el creer que somos lo que pensamos nos hace vivir distraídos, enganchados en pensamientos que generamos a lo largo del día y en los que vamos imaginando cómo son las cosas, cómo van a ocurrir, interpretamos las acciones de los demás en base a prejuicios que nuestra mente ha creado, defendemos nuestros pensamientos como si fuéramos eso que pensamos, de modo que en ningún momento estamos atentos a lo que en verdad está ocurriendo a  cada instante en nuestro interior, sino que nos dejamos arrastrar por nuestras emociones creando un mundo, nuestro mundo a su alrededor. Y con ello, la emoción va siendo fortalecida, minuto a minuto, hora tras hora sumiéndonos en una espiral que antes o después terminará generando dolor.

Cualquier emoción que surja, desaparecerá ella sola al cabo del tiempo si no recibe la dosis necesaria de energía para mantenerse.  ¿Qué es lo que ocurre si identificamos una emoción, le ponemos un nombre y lo repetimos tres veces? Lo que ocurre es que al hacerlo salimos de nuestra mente, salimos del “yo” de turno que en ese momento esté dominando nuestra consciencia artificial y  tomamos una distancia respecto a la emoción, dejamos de poner energía sobre ella y por tanto, poco a poco se difuminará. Es así de sencillo.

Las emociones son inherentes a esta vida de opuestos, pero dejarnos arrastrar por ellas no lo es. No hay que luchar contra lo que surge, basta con no alimentarlo y aprender qué es lo que nos trata de enseñar su aparición. Todos los maestros nos dicen que debemos estar atentos, la atención y la voluntad son dos de las claves para trascender el sufrimiento. Así de sencillo.

¿A qué estamos esperando?

CONSCIENCIA DE VIVIR

amistad

Pasa la vida.

Delante de nosotros, a cada segundo, mostrando como cada  inicio es siempre el final de otro inicio… y así sucesivamente se va repitiendo momento tras momento creando con  su cadencia la maravillosa sinfonía que es vivir.

Porque al final vivir es eso.

Entender que todo lo que llega antes o después pasará y no permitir que lo haga sin haber puesto en ello lo mejor que hay en ti, sin haberlo dado todo, haciendo de cada experiencia una única e irrepetible porque va  marcada a fuego con tu esencia. Sí, al final vivir es eso: Firmar cada instante que pasa con la esencia de tu alma.

Y habrá instantes que quedarán firmados con varias fragancias, momentos compartidos que llenarán tu espacio trayendo con ellos la frescura, la risa, la esencia convertida en perfume generada cuando se juega en compañía.  Algunos otros quedarán firmados únicamente por ti, aquellos sagrados momentos en los que aprendiste que solo tú eres necesario para poner el  sello que marque que es tu vida, momentos en los que aprendiste que es sólo tu esencia la necesaria para colmar de paz una vida entera.

Pero tanto los unos como los otros necesitan llevar impresa una parte de ti, y esa impresión no durará si no pones consciencia en cada segundo que pasas, porque al final, cuando el libro de la vida se cierra, los momentos que pasaron por ti sin que tú estuvieras en ellos y en los que no dejaste impresa tu huella serán páginas en blanco… y las páginas en blanco denotan que que no te empapaste, que no aprendiste, que no amaste, que no lloraste, que no reíste… en definitiva, denotan que no viviste.

Por eso lo importante no es cuánto dura cada instante vivido ni el número de almas que firman su existencia, lo importante es cuánto de ti has volcado en cada uno de ellos.

VIVE CON TODA LA INTENSIDAD DE QUE PUEDAS HASTA QUE CADA DÍA CAIGAS EXTENUADO.

Como gotas en la infinitud del océano

flujo de agua

Somos como gotas de agua viajando en solitario hacia un remanso de paz e infinitud que es el océano. Y así como a lo largo de ese viaje cada gota va imprimiendo la historia de su devenir y modelando con suavidad la forma del cauce por el que pasa, vamos forjando y modelando a la vez… recibiendo y dejando nuestra huella en cada pequeño paso que damos.

Cada una de esas gotas nació a la vida en lo más alto del monte y fue en su recorrer particular  que experimentó, maduró e implantó su huella sobre el terreno. Fue chocando con rocas a las que dio forma y de las que aprendió tomando su esencia, su contenido. En su fluir fue mezclándose con compañeras de viaje con las que a veces se fundió en una y de las que a veces se disgregó dando origen a miles de gotas de hermanas que llevaban en ellas su naturaleza, su impronta… así hasta llegar al mar donde cada gota aporta lo que es para dar origen a la inmensidad.

Así pasa con nuestro devenir por la vida. Al igual que la gota de agua, vamos chocando contra rocas que fraguan nuestro carácter, y a trechos nos fundimos con compañeros de viaje que nos impregnan de su esencia dejando su huella en nuestra alma, maestros de los que aprendemos a caminar mientras caminamos. Al tiempo, como la gota, vamos también esparciendo lo que somos a miles de gotas hermanas, todos aquellos seres que ven su reflejo en nosotros, que se funden con nosotros buscando consuelo, una sonrisa o un abrazo a su alma.

Pero también, al igual que la gota que cuando deja de fluir se estanca y se pudre, no podemos detenernos en los remansos del camino, si acaso decelerar el ritmo para retomar fuerzas, pero sabiendo siempre que en empaparnos de lo que la vida nos traiga en cada curva está nuestro existir, en cada cuesta, en cada salto y sabiendo que el camino ha de continuar porque detenernos es pudrirnos, porque detenernos es alejamos de la llegada a nuestro destino y no se me ocurre mejor destino que fundirme en UNO con millones de gotas que como yo forman parte de la infinitud, que como yo forman parte de la totalidad.

La esencia de todo en mí, la esencia de mí en la infinitud.

navegando en soledad

JUGANDO A VIVIR

jugando con agua

No hay nadie que te conozca mejor, no hay nadie que te quiera mas…

Con cada nube que llegue a tu cielo y nuble el sol que te ilumina trata de evitar los atajos  porque éstos sólo te devolverán al falso estado de equilibrio. Porque ese equilibrio donde crees que la paz existe y convive contigo, ese centro no es una meta que alcanzar. Porque si lo fuera, valdría cualquier forma de llegar a él… y no es así. No lo es al menos para mí.

Se valiente y abraza cada nube que llega porque si eres capaz de permear cada gota de agua que vierta, éstas vendrás cargadas de enseñanzas que te mostrarán la maravilla que hay en tu interior.

A medida que vamos adquiriendo consciencia de nuestro recorrido y a medida que ésta va creciendo, va cambiando (a mi al menos así me ha ocurrido) la manera en que actuamos ante esas nubes que llegan.

El primero de los procesos es entender que las nubes siempre van a venir y que de la misma forma que lo hacen, también se van a marchar. Aceptar ese primer punto, aceptar la impermanencia de ese dolor ya es importante pero no  es suficiente con quedarse ahí, porque si te quedas ahí, si no profundizas un poco mas, si no das el siguiente paso te quedarás a medias y vivirás a merced del sufrimiento que genera en ti, sabiendo que pasará, sí, es cierto pero sufriendo de nuevo con cada nube que llega… y a veces, la vorágine de la vida hace que las nubes vengan y desaparezcan tan rápido que te ves a ti mismo metido en una montaña rusa, tan pronto arriba como abajo… y os aseguro que yo tengo un montón de vértigo!

De momento sé, de momento he aprendido que se puede dar un paso mas. No basta con aceptar que la nube llega, sino que hay que abrirse para entender qué es lo que hace que esa nube sea negra en mi horizonte o qué es lo que hace que esa nube sea blanca. Abrázala, acéptala, entiende qué parte de ti remueve y por qué lo hace, busca qué es lo que se tambalea dentro de ti y con mucha suavidad, con mucho amor hacia ti mismo entiende que no eres más que un aprendiz de sabio que está asistiendo a unas clases donde tomar una lecciones. Permítete llorar si es necesario, acepta lo que crees que te limita y al aceptarlo entenderás que esa limitación está en tu mente, porque es tu mente la que no admite que sólo estás viviendo una experiencia humana, que esto no es más que un juego. Porque los niños aprenden jugando, experimentando, empapándose de la vida, cayéndose y levantándose… y no en aburridas aulas, escuchando a aburridos maestros contándoles aburridas historias. La vida es igual, la vida es un juego en donde aprender… y solo se aprende jugando, pero para jugar hay que mojarse y para mojarse hay que caerse. No puedes aprender a levantarte si antes no te has caído.

Y cuando empieces a aprender, entonces empezarás a vivir, ahora sí, desde el estado de centramiento, desde el equilibrio y la paz estando ahí las nubes seguirán llegando pero apenas si nublarán el sol que te ilumina. Y dejarás de verlas como nubes para verlas como lo que realmente son… invitaciones que el universo te hace para jugar, para recordarte que formas parte de él, que eres él.  Porque ahora empezarás a equilibrar tu vibración con la vibración del AMOR.